
Llega una señora a conversar con el cura párroco:-'Padre, tengo un problema!'.
-'Fíjese padre que tengo dos loritas, bonitas, pero lo único que saben
decir es: -'Hola somos prostitutas, ¿Quieren divertirse un rato?'
Le contesta el cura: -'Eso está muy mal hija, pero le propongo algo.
Yo tengo cuatro pericos a los que he enseñado a rezar, son muy serios y rezan todos los rezos que hay durante todo el día. Tráigame sus loritas, las ponemos en la misma jaula con mis pericos y ellos les enseñarán bien, y así se les quitará lo mal habladas.'

